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     “Un adulto bueno y estable, con amor y tolerancia en su corazón es probablemente la mejor terapía que puede recibir un niño”. L. Ronald Hubbard 
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demás de salvar matrimonios, y como parte de sus acciones encaminadas a restaurar la unidad familiar, a menudo se requieren los servicios de los Cienciólogos para el auxilio del menor. En la actualidad, los niños no sólo se ven acosados por los clásicos problemas que siempre ha tenido la juventud: pesadillas, disputas con los amigos, dificultades en los estudios; además tienen que hacer frente a una nueva horda de males como consecuencia de la degradación de nuestra sociedad. Las drogas y los abusos sexuales privan de felicidad a los jóvenes a edades cada vez más tempranas, mientras que la violencia callejera y la delincuencia desenfrenada ponen en peligro sus vidas; uno sólo tiene que echar un vistazo a una escuela pública para hacerse una idea de lo poco que nuestra sociedad contribuye al bienestar de los jóvenes.

     “Salva a los niños”, escribió el Sr. Hubbard, “y salvarás al país”. Sin embargo, la sociedad de nuestros días no sólo descuida negligentemente a los menores, sino que las tentativas para prestarles ayuda resultan con frecuencia infructuosas por la carencia de un verdadero conocimiento práctico sobre el tema.

     Profundamente preocupado por el futuro de la especie humana, L. Ronald Hubbard desarrolló decenas de técnicas para mejorar el bienestar de un niño. A modo de orientación básica, el Sr. Hubbard señala que el menor no es un niño incorregible que ha de ser moldeado o domado para que pueda llegar a convertirse alguna vez en un adulto responsable. Más bien, el niño ha de ser considerado como lo que es: un individuo completamente consciente en un cuerpo que aún no ha alcanzado su pleno desarrollo. Y al reconocer que lo que tiene que ver con la conducta de un adulto es también aplicable al comportamiento del menor, el Cienciólogo puede utilizar, para ayudar a los niños, los mismos medios que emplea para ayudar a los adultos.

     El niño lastimado o enfermo, y esto incluye a los bebés, puede recibir las ayudas de CIENCIOLOGÍA destinadas a acelerar su recuperación. El estudiante adolescente que atraviesa dificultades en sus estudios puede encontrar un gran alivio con la aplicación de la tecnología de estudio de L. Ronald Hubbard. El escolar que no puede relacionarse con sus compañeros, puede resolver el asunto con gran rapidez gracias a la destreza para comunicarse que adquiere en un curso diseñado específicamente para él. Y hasta los niños más pequeños pueden recibir auditación.

     Con todos estos medios y muchos más en su poder, el Cienciólogo está muy bien pertrechado para asesorar a los padres y contribuir a que sus hijos crezcan felices, seguros de sí mismos y capaces. Él es plenamente consciente de que el pequeño goza con frecuencia de una salud maravillosa, de que sus valores y sentido de la realidad son tremendamente acertados; y sólo con que los adultos de su entorno refrenaran sus impulsos por controlarle y moldearle a su imagen, se convertiría en un ser humano decente y próspero.

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     *auditación: asesoramiento de Scientology; es un término tomado del latín audire que significa “oír o escuchar”. La auditación es una forma verdaderamente única de asesoramiento personal, que ayuda a un individuo a observar su propia existencia y mejorar su habilidad para confrontar qué es y dónde está.



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