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na joven siente que puede elevarse por los aires y se lanza desde lo alto de un edificio de varios pisos. ¿Se daría cuenta antes de aterrizar de que se trataba de un alucinación provocada por el LSD? Si cree que está leyendo una historia de terror de la psicodélica época de las drogas de los años 60, piénselo más detenidamente.El LSD está volviendo a cobrar auge en la actualidad. Y lo que es peor, viene con nuevos parientes: las drogas más poderosas y más resistentes al tratamiento que jamás se hayan distribuido en nuestra sociedad, y en cantidades que se cifran en miles de millones de dólares al año.
Dichas drogas pueden crear personalidades alteradas, embotar toda consciencia y convertirle en un robot acartonado, al suprimir toda capacidad
de pensar por sí mismo.Buenas noticias para aquellos que obtienen beneficios económicos de tal mezquindad. Pero muy malas para quienes queremos crear un mundo mejor.
Cuando se afrontan estas evidencias, resulta fácil sumirse en la apatía; pretender que el problema de las drogas atañe a otras personas y que nuestros propios excesos con las drogas son algo que pertenece al pasado, mientras nos preguntamos por qué nos falta el vigor y la capacidad para pensar con claridad o para tomarnos la vida con mayor pasión.
Existe un antídoto, y este se encuentra en CIENCIOLOGÍA.
Desde la época en que investigaba la naturaleza espiritual y la habilidad humanas, L. Ronald Hubbard tuvo conocimiento de que las drogas representan una barrera para la consciencia espiritual. La proliferación de las drogas durante la revolución psicodélica de los años 60 intensificó su búsqueda de una solución viable.
Habiendo sido el primero en afirmar que la acumulación de residuos de drogas en los tejidos corporales suponía un factor ignorado en la adicción, la investigación del Sr. Hubbard demostró que tales residuos eran directamente responsables de los continuos deseos de tomar drogas y de la persistencia de la personalidad del toxicómano.
El Programa de Purificación por él desarrollado constituye un método sin fármacos para eliminar del organismo los citados residuos, cuyo gradual desarraigo del cuerpo proporciona a la persona un completo renacimiento espiritual en la vida.
La Iglesia de Scientology lleva más de veinte años administrando este programa con un resultado de miles y miles de personas que manifiestan un notable incremento en su viveza, vigor y claridad mental.
El éxito del programa en lo que respecta a aliviar el deseo de tomar drogas atrajo la atención del campo de la rehabilitación de toxicómanos, con historiales clínicos y estudios avalados científicamente que ponen de manifiesto la eficacia del método HUBBARD®.
Usado en exclusiva por la Red Internacional para la Rehabilitación de Toxicómanos, Narconon, el Programa de Purificación Hubbard ha liberado de la dependencia de las drogas a más de 130.000 adictos empedernidos.
Lo que hace que el Programa Narconon sea único es el hecho de que una vez que lo has terminado, no tienes que continuar librando una batalla diaria para no tomar drogas. De hecho, las drogas dejan de ser un problema en tu vida. Este es simplemente uno de los millares de testimonios de aquellos que han sido liberados para siempre de la ruina de las drogas.
Los ingeniosos y precisos pasos ideados por L. Ronald Hubbard que constituyen el Recorrido de Purificación, cuentan con el reconocimiento de destacados profesionales de la medicina actual, que lo consideran el primer y único programa en su género capaz de eliminar las venenosas toxinas de los tejidos corporales.
El Recorrido de Purificación se ha convertido en un componente clave en la resolución de la drogadicción.
CIENCIOLOGÍA posee un antídoto para el abuso de los estupefacientes. Y lo que es más importante, también estamos activos en la prevención del consumo de estas sustancias.
La Iglesia de Scientology dirige algunas de las mayores campañas mundiales anti-droga que hay en marcha en la actualidad. Di No a las Drogas, Agentes del Orden Libres de Drogas, Abrir el Camino para unos EE.UU. Libres de Drogas y Embajadores para un Futuro Nuevo sin Drogas son sólo algunos ejemplos de las mismas.
En fechas recientes, algunos de estos jóvenes embajadores libres de drogas entraron en contacto con un adicto que se encontraba en un parque administrándose su dosis diaria. Al principio este quedó sorprendido, pero pronto el conocimiento y la certeza de propósito de los jóvenes le causaron una impresión tal que literalmente arrojó sus drogas y convino en recoger la información que le brindaban para poder librarse de ellas de una vez por todas.
De manera que si alguna vez alguien le vuelve a decir con talante apático que la plaga de las drogas es simplemente otra consecuencia de una sociedad descarriada, sepa que existe una solución. Allí donde haya miembros de la Iglesia de CIENCIOLOGÍA, habrá gente que esté trabajando activamente en la educación y en la prevención del consumo de drogas, así como en revertir el daño causado por las mismas. Y estamos obteniendo resultados donde nadie más los ha obtenido.
Se trata de una batalla que estamos ganando en todos los frentes.
Cualquier persona que tenga mentalidad propia es bien recibida para tomar parte en la misma.
Decida por sí mismo
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