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firmar que el hombre es violento o malvado por naturaleza es tanto como decir que es un animal irracional carente de amor propio. Tal filosofía es válida para los que todavía creen que el mundo es plano.Pero para aquellos que han contemplado la curva del horizonte terrestre, hay más cosas que descifrar sobre el ser humano de lo que nos han contado hasta ahora.
Si uno pudiese retroceder en el tiempo y echar un vistazo por la línea temporal del último siglo, parecería casi como si una fuerza superior hubiese devastado nuestra civilización. No como una bomba que reduce los edificios a polvo, sino como algo mucho más insidioso. Algo que causa que el porcentaje de delitos crezca por centenares, que provoca divorcios, nacimientos ilegítimos, drogadicciones y suicidios entre los adolescentes.
¿Qué haría el hombre si creyera que sólo es barro?, planteó L. Ronald Hubbard en 1981. Asimismo declaró: Enseñado a creer que no es sino una bestia, ahora se le está convenciendo de que es la víctima sin esperanza de sus propias pasiones.
¿Cuál es el origen de esta idea absurda y destructiva? En 1897, el profesor Wilhelm Wundt, de la universidad alemana de Leipzig, llevó a cabo una investigación en psicología experimental. Si bien nunca lo manifestó abiertamente, su misión debido a las ambiciones bélicas de la Alemania de aquella época tenía por objeto conseguir en el ser humano una mejor disposición para matar a sus semejantes. Y para hacer que la muerte fuera algo más tolerable, Wundt difundió ampliamente la idea de que dado que el alma humana no era algo que pudiese medirse con instrumentos científicos, era obvio que esta no existía. El hombre era simplemente otro animal.
Despojado de su alma y sin nada más que una colección de genes y de sustancias químicas como enunciaba la teoría el hombre podía ser manipulado con la misma facilidad con que se entrenaría a un perro para que salivara al sonido de una campana (que fue precisamente la línea de investigación emprendida por el discípulo de Wundt, el ruso Iván Pavlov, partidario de la teoría del behaviorismo).
La psicología evolucionista había emprendido su andadura. Todos los actos se podían atribuir a los genes. Si el hombre ama, es que está programado genéticamente para amar; si siente temor, está igualmente respondiendo tan sólo a algún código genético innato. Y por muy complejas que sean las circunstancias sociales o políticas, si asesina, está igualmente actuando a partir de un impulso genético inherente.
Y a lo que se llega con todo esto es a la supervivencia del mejor dotado según la ley del más fuerte.
L. Ronald Hubbard señaló que la supresión puede ser desenfrenada cuando no existe código alguno de conducta recta. Por lo tanto, a todo comportamiento se le puede acusar de incorrecto o dudoso, lo que puede dar como resultado que el individuo sienta acoso e incertidumbre.
En CIENCIOLOGÍA existe un código que marca la conducta correcta. Existe el tema de la Ética.
La Ética se puede definir como las acciones que un individuo lleva a cabo con respecto a sí mismo para garantizar la continuidad de su supervivencia en todas las dinámicas*. Se trata de algo personal. Cuando uno es ético, hay algo que él mismo hace por su propia elección.
Como Cienciólogos, sabemos que puesto que todo individuo es básicamente bueno, también tiene un aguzado sentido innato de lo que es ético y lo que no lo es. Por lo tanto, cuando uno viola su propio sentido de la ética, pronto pierde su amor propio y comienza a degenerarse a partir de ese momento.
La ética de CIENCIOLOGÍA es sentido común. Proporciona los medios mediante los cuales la gente puede guiarse a sí misma hacia la supervivencia a largo plazo: tanto la suya propia como la de su familia, sus grupos, su planeta, etc. Este tema lleva implícito el reconocimiento de que todas las cosas son interdependientes, en mayor o menor medida, y por consiguiente, el individuo sólo puede garantizar su propia supervivencia teniendo en cuenta de manera constante la supervivencia de la mayoría.
Con esta manera de pensar bien presente, los Cienciólogos obedecen las leyes, permanecen fieles a sus cónyuges, actúan con honradez en los negocios y se conducen con honestidad, integridad y decencia en cualquier otro aspecto de la vida.
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¿QUÉ ES IMPORTANTE EN SU VIDA?
96,3% Llevar una vida de honestidad e integridad moral
95,8% Alcanzar un pleno desarrollo como individuo
95,3% Tener algo significativo hacia lo que trabajar
94,0% Utilizar todo mi potencial
91,7% Ayudar realmente a otras personas
89,3% Tener relaciones con la gente basadas en el cariño Entendemos que las normas y leyes establecen los acuerdos mediante los cuales sobrevive un grupo, sociedad o nación, y que un alto nivel de ética no sólo no inhibe el disfrute de la vida, sino que lo potencia.
¿Y qué pasa con el resto del mundo? Por la carencia de un sistema de ética y justicia que funcione, civilizaciones enteras han ido a la ruina, bosques enteros han sido devastados, y barriadas enteras de nuestras ciudades han quedado reducidas a campos de batallas raciales. Al mismo tiempo hemos sido testigos de la continua desintegración de la familia, de la decadencia general de los valores sexuales, de la escalada del consumo de drogas, del robo, de las agresiones y así sucesivamente, hasta tal punto que no parecería que existiese esperanza alguna, de no ser por este hecho: el Cienciólogo también tiene que vivir en esta sociedad, y disponemos de los instrumentos para marcar la diferencia.
De manera que si alguien le da un opinión infundada acerca de CIENCIOLOGÍA, piense nuevamente en lo que acaba de leer y tome su propia decisión.
* Dinámica: un impulso a sobrevivir a lo largo de un cierto curso; un impulso hacia la existencia en un área de la vida. Hay ocho dinámicas: la primera, uno mismo; la segunda, el sexo y la familia; la tercera, los grupos; la cuarta, la humanidad; la quinta, los seres vivos; la sexta, el universo físico; la séptima, los entes espirituales; y la octava, el Ser Supremo.
Decida por sí mismo
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